¿Qué es un trastorno de pánico?

El Trastorno de Pánico es una enfermedad muy frecuente que afecta a una de cada treinta personas. Se cree que su origen tiene una base neurobiológica y genética, pero influyen también factores psicológicos como el aprendizaje infantil, la manera que se posiciona ante las situaciones vitales, el estrés acumulado en los meses previos a su aparición y a raíz de los descubrimientos del Doctor Hamer con la Nueva medicina Germánica, debido a shocks o experiencias traumáticas reprimidas y normalmente vividas en soledad.

Aunque el inicio puede ser desde la más temprana infancia, generalmente esto tiene un efecto acumulativo que termina por estallar entre los 20 y 30 años de edad, aunque el tipo de vida actual hace que cada vez pueda presentarse a edades más tempranas.

Síntomas más comunes

Durante las crisis de pánico, la persona que padece un trastorno de pánico, siente que se va a morir, desmayar, descontrolar o enloquecer, dado que el ataque es realmente dramático y no le encuentra una explicación que justifique su aparición. Es entonces cuando el afectado comienza a generar pensamientos e interpretaciones negativas o catastróficas. Acude a los servicios de urgencias, a cardiólogos o clínicos, buscando una explicación. Empieza a estar preocupado por las consecuencias de estas crisis: “puedo morir de un ataque al corazón”, “puedo enloquecer”, “puedo descontrolarme o desmayarme”. El componente conductual se manifiesta mediante cambios en sus hábitos, ya que la persona trata de evitar las situaciones o lugares en los cuales ocurrieron los primeros ataques y adonde se pueda sentir atrapado o desamparado. Es habitual que no se anime a contarle a los demás lo que le ocurre, por temor a ser juzgado como loco y porque su aspecto exterior no evidencia ningún cambio.

Hay estudios que señalan la existencia de una tendencia familiar, tanto genético-hereditaria como debida a factores de nuestra educación, y también encontramos muchas evidencias en el estudio del árbol genealógico y de eventos traumáticos ocurridos en el pasado.

Cuatro preguntas clave para hacer un diagnostico de Trastorno de pánico:

1. ¿Has tenido episodios repentinos de palpitaciones, temblores, dolor u opresión en el pecho, mareos o falta de aire, que duraron varios minutos, con un pico de intensidad y sin una causa aparente?
2. ¿Cuántos fueron?
3. ¿Qué idea, preocupaciones o temores tienes acerca de los mismos?
4. ¿Cambió en algo tu vida desde que los tuviste, en el sentido de restringir o evitar ciertos desplazamientos?

La agorafobia

Es una patología asociada con altísima frecuencia al pánico, y en la mayoría de los casos se desarrolla como consecuencia del mismo. Con origen en la palabra griega “Ágora”, que significa plaza o feria pública, hoy se la define como: el miedo a sentirse solo, desamparado, sin escape e imposibilitado de recibir asistencia en caso de tener una crisis de pánico. Por lo tanto, el sujeto agorafóbico tiende a evitar alejarse de los lugares que considera seguros, como por ejemplo su hogar, aunque en algunos casos muy severos tampoco puede quedarse solo en casa. Si se aleja, es probable que necesite de la compañía de alguien que considera protector.

Muchas personas evitan el lugar donde ocurrió su primera crisis de pánico. En estos casos, el temor a ese lugar o a alguna actividad ocurre por condicionamiento (una experiencia aterrorizante como el pánico se asocia a un evento neutral, por ejemplo, viajar en autobús y a partir de entonces se evita este medio de transporte). Posteriormente, el temor suele generalizarse a otros medios de transporte. Los medios y lugares usualmente más temidos son aquellos de los que resulta más difícil escapar, en caso de sentirse mal o de tener una crisis, tales como: sótanos, tren, barco, ferry, avión, puentes, túneles, autopistas, teatros, estadios, centros comerciales, etc.

La persona que sufre estos síntomas, suele preferir aquellos vehículos en los que pueda controlar o modificar el trayecto o lugares de fácil salida para poder acceder más fácilmente a un lugar seguro si se viene abajo.

La agorafobia puede clasificarse, según su severidad, en:

  • Leve: El sujeto presenta algún tipo de evitación o resistencia a las situaciones que le producen malestar, llevando una vida relativamente normal. Por ejemplo, puede ir al trabajo o de compras sin compañía si es necesario, aunque por lo general evita desplazarse solo.
  • Moderada: La evitación da lugar a un tipo de vida bastante restringida. El individuo es capaz de salir solo de su casa, pero no puede desplazarse más allá de algunos kilómetros sin compañía.
  • Grave: La evitación obliga a estar casi por completo dentro de casa, o hace al individuo incapaz de quedarse solo en su hogar o de salir, si no es acompañado.

Tratamiento farmacológico habitual:

Se suelen recetar antidepresivos o inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina. Las benzodiacepinas de alta potencia, pueden ser utilizadas al comienzo o en situaciones en las cuales es crítico el control rápido de los síntomas. Sin embargo, deberán tenerse en cuenta los riesgos que implica su uso prolongado, incluyendo la dependencia fisiológica y el riesgo en pacientes con antecedentes de abuso de sustancias, por lo que deberá consultarse con un médico especializado la conveniencia de estos tratamientos y las consecuencias que estos puedan tener en el resto de organismo.

La duración de los tratamientos farmacológicos, por norma general son de un mínimo de un año y a partir de este momento, podría probarse la discontinuación para ver como reacciona el paciente. Existe cierta probabilidad de que los síntomas reaparezcan una vez abandonado el tratamiento.

Tratamiento en base a la medicina natural

Los tratamientos naturales, en la práctica, suelen ser complementos al tratamiento convencional iniciados por personas que llevan años intentando solucionar el problema de un modo convencional y donde sienten que su calidad de vida se ve seriamente afectada por la medicación y donde no observan avances significativos que le permiten sentirse una persona saludable. Por norma general no desaparecen los ataques de pánico y la frecuencia varía en función a los niveles de estrés o situaciones que la persona tiene que vivir.

Propuesta multidisciplinar con medicina natural

Existen numerosos tratamientos en el ámbito de la medicina natural, pero en CENTRODESALUD® SATYANA apostamos por diversas técnicas utilizadas sitemáticamente para tratar el problema.

EFT: Uno de los primeros en utilizar y donde observamos verdaderos avances es a través de las técnicas de liberación emocional, una técnica sencilla de aprender y que sirve para liberar en 3 o 4 sesiones toda la carga emocional asociada a recuerdos traumáticos que hemos vivido a lo largo de toda la vida. Literalmente nos ahorramos muchos meses, incluso años de terapia psicológica, y todas las personas, que no creen al principio en este tratamiento, se sorprenden al ver que los ataques de pánico empiezan a espaciarse poco a poco y la intensidad de la angustia disminuye considerablemente (muchas veces desaparece), lo que se suele ver como algo muy extraño, ya que como hemos dicho, suelen ser personas que llevan años intentando solucionar su situación de muy diversas formas.

Alimentación: La nutrición es muy importante, muchas veces estamos comiendo productos que afectan a nuestra salud, que nos intoxican, que sobrecargan el organismo, que nos dañan a nivel celular y que hacen que nuestro sistema inmunológico se vea seriamente afecto. A veces no ingerimos la cantidad mínima de nutrientes que necesitamos para subsistir con salud y es necesario poner orden para empezar a contribuir a nuestra salud desde la alimentación

Suplementación: Es totalmente habitual que estemos totalmente carente de nutrientes, y ni siquiera con una correcta alimentación vamos a ser capaces de reponerlos con rapidez. Existen diversos suplementos, hierbas y productos que aportarán a las células y a los procesos bioquímicos del organismo todos los nutrientes necesarios para acelerar el proceso que nos lleve a un estado saludable.

Terapias energéticas y de meridianos: En este área también contamos con un amplio abanico de técnicas que permitirán desbloquear y equilibrar la energía y reactivar esta circulación energética, que aunque no sea un término que se maneje oficialmente, es algo de lo que a estas alturas y con todos los conocimiento existentes, es imposible obviar. Hoy ya es habitual en la medicina y en hospitales públicos el uso de acupuntura, reiki o reflexología podal, y muchas otras son comúnmente empleadas en los tratamientos de medicina natural como  masaje ayurvédico, kinesiología, gemoterapia, terapias con sonido etc..

Por ejemplo, con medicina auricular, podemos detectar con precisión qué zonas relacionadas con la ansiedad o con el sistema nervioso están afectadas, y poder emprender un tratamiento de acupuntura, bien con agujas, semillas u otros procedimientos, que ayudarán enormemente a la recuperación del cliente y que harán que el proceso sea más rápido. Es normal estimular puntos de acupuntura relacionados con el corazón, con el cerebro, el subcortex nervioso y existen puntos específicos para la ansiedad, los miedos y la preocupación. Existe abundante terminología empleada en la medicina tradicional china, que a través del conocimiento de los 5 elementos, podemos saber con mucha precisión qué está afectando a nuestro organismo y obtener abundante información para poder tratar una situación determinada.

Con Reiki bajamos los niveles de estrés, ansiedad, preocupación y re equilibramos todo el sistema energético. Con reflexología podal aportamos un profundo estado de relajación al mismo tiempo que estimulamos diversas zonas conectadas con el cerebro y que pueden estar contribuyendo al estado de ansiedad, pánico o agarofobia. El masaje ayurvédico igualmente trabaja estos aspectos, al tiempo que desintoxica el organismo y promueve un regeneración a todos los niveles del cuerpo, la mente y las emociones.

¿y todo esto en cuánto tiempo se aplica y cuánto cuesta?

Una sesión de terapia puede durar entre una hora y hora y  media y podemos emplear diversos tratamientos, por ejemplo, técnicas de liberación emocional, acupuntura y reiki en la misma sesión (una terapia multidisciplinar cuesta 40 Euros, si se dedica la sesión entera a un masaje de una hora, 30 Euros aprox.). Por norma general se realiza una sesión semanal y deberíamos notar resultados significativos a partir de la 3º o 4º semana.

 

 

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